Celiacos, Gluten free

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sábado, 25 de diciembre de 2010

DIARIO DE VIAJE POR NUEVA ZELANDA (Del 5 al 9 de Octubre de 2011)

Días 5 – 7 de Octubre


Madrid (Barajas) – Londres (Gatwick): 2h 30 min
Escala en Gatwick: 8 h
Londres Gatwick – Dubai: 6 h
Escala en Dubai: 3 h
Dubai – Melbourne: 14 h
Escala en Melbourne: 1 h
Melbourne – Auckland: 3 h
Duración total viaje: 37 h 30 min

Emirates Airways es una de las mejores aerolíneas en las que hemos volado. Los asientos son muy cómodos, la comida estupenda y el personal atento.

Previamente al vuelo se puede elegir menú en su página web. Algunos de los tipos de menú que se pueden elegir son:

- Vegetariano
- Vegano
- Sin lactosa
- Sin gluten (para celíacos)

Días 7 – 9 de Octubre 2010 (Auckland-Rotorua)

07/10/2010

Nada más llegar un taxista indú (cuidado con ellos) nos intentó timar. Pretendía llevarnos a la compañía de alquiler a recoger nuestra furgoneta pasando por la ciudad que está a unos 20 km (afortunadamente sabíamos que la compañía estaba al lado del aeropuerto). Nos ponemos de mal humor y nos durará un buen rato.

Nuestro avión aterrizó a las 14:00 y a las 17:00 ya teníamos nuestra furgoneta “Hippie Camper”. Habíamos pensado ponernos ya de viaje, pero llegamos tan cansados de los sucesivos vuelos que preferimos buscar un camping cercano y descansar el resto del día.

Llegamos al Camping de Manukae, cerca del aeropuerto. A pesar del cansancio, nos duchamos (¡2 días sin hacerlo!) y salimos a cenar. El restaurante elegido fue un “Lone Star”. Estos restaurantes son de comida estilo americano pero también con pescado y vino entre el menú y con comida para celiacos.

Nada más que destacar, nos fuimos a dormir realmente agotados.

08/10/2010

Habíamos decidido viajar a Rotorúa, localidad famosa por su lago y por sus aguas termales naturales.

El viaje es de unos 200 km pero no hay apenas autopistas en New Zealand (tan solo 50 km a la salida de Auckland). Además, la velocidad máxima permitida es de 100 km/h y las carreteras atraviesan poblaciones.

Lo primero que hicimos al llegar es dirigirnos a la Oficina de Información Turística (viene en la Lonely Planet).

Nos alojamos en el Cosy Cottage International Holiday Park. Este camping fue una buena elección. Está a las orillas del lago y tiene piscinas y baños termales de agua mineral natural. Sus propiedades terapéuticas parecen probadas y es muy recomendable bañarse en ellos, teniendo cuidado de salirse si te llegas a marear.

Iniciamos nuestro “turisteo” con un paseo por la ciudad, comer y algo de senderismo.

El pueblo-ciudad está lleno de Maoríes en su salsa, en camisa y pantalones cortos (¡que frío!) y con sus coches grandes y tuneados.

Hay interesantes “Maraes” (centros sociales maoríes) con impresionantes tallas y edificios de arquitectura maorí.

Destacamos el hallazgo en Rotorúa de, al menos, dos restaurantes con comida para celíacos (gluten free):

Triple-1-Five Café Restarurant
1115 Tutanekai Street
Telf: 073471115
e-mail: tripel1@xtra.co.nz
web: www.triple1five.co.nz

En la misma calle y en la misma acera, a sólo 50 metros en dirección al centro está el Nando’s Café. Aquí, además de los menús habituales, también hay menús degustación familiares a elegir sin gluten, sin lactosa o vegetarianos. Es una cadena de restaurantes que se encuentra fácilmente a lo largo de todo el país.
http://www.nandos.co.nz/

Hicimos un paseo a las orillas del lago. El olor a huevo podrido (debido al agua y los lodos calientes) es poco soportable, pero las vistas y el espectáculo de las aguas y lodos burbujeantes merecían la pena. En resumen, además de interesante uno de los pocos sitios públicos donde te puedes tirar un pedo tranquilamente (perdonar por la licencia poco poética).

Después fuimos al supermercado “Pak`n save” a comprar víveres para nuestro viaje y a continuación de retorno al camping a hacer la cena y descansar.

09/10/2010

Visita muy recomendable de “Whakarewarewa Village”. Aldea termal maorí con una rica historia. El guía, muy profesional y agradable nos cuenta su historia y nos muestra la forma de vida maorí que aún se conserva en este pueblo (ellos no tienen cocina en las casas y cocinan en las aguas y pozos usando el vapor termal).

También disfrutamos de las danzas y rituales típicos, incluida una “haka” (danza guerrera maorí).
Mas tarde, acabada la visita, nos quedamos allí y probamos en un Café Restaurante la comida realizada en la aldea.

A la vuelta en el camping disfrutamos de un relajante baño termal. Completamente solos, fue un placer. A pesar del frío en el exterior, este no se notaba en absoluto cuando te metías en las bañeras termales.

Por la tarde-noche y después de un paseo por el Kuirau Park a hacer la cena y a dormir porque tenemos que madrugar al día siguiente (¡hace mucho frío!). CONTINUARA..........