Celiacos, Gluten free

Cargando...

domingo, 30 de enero de 2011

DIARIO DE VIAJE POR NUEVA ZELANDA. PARTE 5

Días 19 y 20 de Octubre 2010 (Pounawea-Dunedin)

19/10/2010
Desayunamos en Owaka, un pueblo a unos 10 minutos de Pounawea, en el Catlins Café, con algunas opciones sin gluten en su menú.

Catlins Café
3 Main Road
Tel (03)415 8040

Después de compartir un breakfast (café, huevos fritos, bacon y pan) y reponer fuerzas, nos dirigimos a Dunedin.

Dunedin, con sus 110000 habitantes, es la “ciudad” más grande que hemos visto hasta ahora en Nueva Zelanda.

Como no pudimos hacer el Milford Track y nos sobran algunos días, decidimos pasar aquí 2 noches, una para visitar la ciudad y otro para visitar la península de Otago a ver si podemos ver animales salvajes (no, ahora no me estoy refiriendo a los niños) como leones marinos o pingüinos.

Cuando llegamos a Dunedin está lloviendo y decidimos visitar la ciudad. Cogemos un autobús a la puerta del camping y un conductor entradito en años y muy simpático nos lleva al centro de la ciudad.

Bajo la lluvia nos dedicamos a pasear, vemos los antiguos edificios de la Universidad de Otago, una de las más prestigiosas de Nueva Zelanda y cuyo antiguo campus recuerda una universidad británica, como Oxford o Cambridge.

Entramos en varias iglesias de la ciudad (protestantes, católicas…) y llegamos a la antigua estación de tren de más de 100 años y de estilo “eduardiano” que fue una de las estaciones más grandes y concurridas de Nueva Zelanda. Ahora su función es únicamente turística con un trenecito con vagones de los años 20 que hace un recorrido diario a la garganta del río Taieri.

Para terminar de pasar la tarde, decidimos ir al Cine Rialto y, al salir, a las 20.30 horas,  y al no encontrar ningún sitio para cenar a un precio razonable, decidimos volver al camping dando un paseo y disfrutar de las calles vacías (parecía la 1 de la madrugada de un día cualquiera en un barrio residencial de Madrid).

Cuando ya estamos cerca del camping encontramos un Burger King abierto (como sabeis la carne y las patatas y el ketchut están libre de gluten) y, por primera vez en nuestra estancia en las antípodas, decidimos entrar a cenar algo ya que la otra opción era irnos a dormir sin cenar. Llegamos al camping sobre las 22 de la noche y a dormir.

20/10/2010
Al día siguiente sigue lloviendo y pasamos la primera parte de la mañana haciendo la colada en el camping. Después de un breve lunch a mediodía decidimos escaparnos a ver la península de Otago en nuestra Hippie Camper.

La primera visita fue fenomenal. Llegamos a la bahía de la mosca de la arena (Sandfly Bay) donde hicimos una rutilla andando hasta la playa donde vimos los leones marinos.


Después nos dirigimos al único castillo en Nueva Zelanda que decidimos no ver porque era una visita un poco cara (sobre todo al final del viaje).

Más tarde paramos en Portobello a dar una vuelta; el lugar no hacía honor a su nombre y además olía a pescado podrido, así que nos dirigimos a Pilots Beach a ver si veíamos algún pingüino azul.

Pero no pudo ser…. El pingüino azul llega a la playa al anochecer, sobre las 20 horas) y eran sólo las 17.30, así que volvimos a Dunedin perdiéndonos por las carreteras de la península.

Compramos una botellita de vino neozelandés (Villa María), mezcla de Merlot y Cabernet Sauvignon para acompañar la cena realizada por nosotros y después a dormir.

Día 21 de Octubre 2010 (Dunedin-Lago Tekapo)





















21/10/2010
Es hora de partir hacia el lago Tekapo (no es coña, se llama así) y la carretera es bastante buena y, aunque hace mucho viento, el tiempo mejora mucho.


Cruzamos el Burkes Pass y llegamos al lago Tekapo que es un lago color azul turquesa precioso debido al polvo de roca suspendido en sus sedimentos.



Nos instalamos en el Lake Tekapo Motels and Holiday Park. No solemos hablar mal de los sitios, pero este ha sido el peor camping en el que hemos estado en Nueva Zelanda, sobre todo teniendo en cuenta la relación calidad precio, eso sí, con muy buena situación respecto al lago.

Una vez instalados en el camping nos dimos una vuelta por el lago y nos dirigimos a la Iglesia del Buen Pastor, una pequeña iglesia en la orilla del lago con las montañas nevadas al fondo. Llama la atención que, en lugar de haber una pared detrás del altar, haya una gran ventana desde la que contemplar “la creación de dios”.

Seguimos dando un paseo por el pueblo para terminar tomándonos un refrigerio en el único bar del pueblo mientras disfrutamos de las vistas del lago y de las montañas.CONTINUARA.........